Día: 23 de agosto de 2017

Queso manchego

Queso Manchego

Quesos hay muchos, de vaca, de oveja, de cabra, de diferentes mezclas y de distintas denominaciones de origen.

Hoy vamos a conocer un poco más sobre este alimento que junto con el Jamón Ibérico es uno de los alimentos  más emblemáticos e internacionales…el QUESO MANCHEGO

 ¿Qué denominamos Quesos Manchegos Certificados?

Son quesos que tienen que estar producidos con leche de oveja de Raza Manchega y cumplir con los requisitos establecidos en el Pliego de Condiciones de la Denominación de Origen Protegida.

El queso de La Mancha se produce, en las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Para que un queso se pueda llamar así, tiene que ser fabricado en esta Región delimitada por el “Consejo Regulador de Queso Manchego”.

Las ovejas manchegas se crían en régimen de pastoreo durante todo el año, aprovechando los recursos naturales que les brinda la Mancha. Es una raza que se ha mantenido pura, no se ha permitido que se cruce con otras razas para mantener la esencia de estos quesos.

Si hay un queso con historia es este queso pues ya Miguel de Cervantes menciona el queso de La Mancha.

La mayor parte del queso manchego se elabora con leche pasteurizada y es el que llamaríamos queso industrial.  Su  maduración no puede ser inferior a 60 días.

Si se elabora con leche cruda se denomina “artesanal”, y su maduración es más larga

Dentro de las características organolépticas del Queso Manchego, cabe señalar que su corteza es dura, de color amarillo pálido o verdoso.

La pasta que forma el queso manchego debe tener un aspecto homogéneo, de color variable desde el blanco hasta el marfil-amarillento.

El corte debe presentar ojos pequeños y desigualmente repartidos por toda la superficie, pudiendo, en ocasiones carecer de ellos.

La textura es de elasticidad baja, con sensación mantecosa y algo harinosa, que puede ser granulosa en los muy maduros.

Desprende olor láctico, acidificado intenso y persistente que evoluciona a matices picantes en los más curados. En cuanto al sabor, es ligeramente ácido, fuerte y sabroso que se transforma en picante en quesos muy curados. Gusto residual agradable y peculiar que le confiere la leche de oveja manchega.

La corteza encerada debe llevar grabado en el lateral el típico zigzag del antiguo cincho de esparto; el color de la cera denota la edad del queso.

¿Cual es tu preferido…tierno, semicurado, curado?

Puedes dirigirte a nuestros especialistas para aclarar tus dudas a la hora de comprar queso en nuestros establecimientos de “Carnes Morán”

¿Por qué no disfrutar en casa de un Chuletón perfecto?

Para disfrutar de una buena carne roja solemos ir a Asadores y restaurantes. A partir de ahora no va a ser necesario, si sigues estos pasos conseguirás un chuletón o entrecot perfecto:

Una buena carne, lo primero y más importante.

Hay que buscar piezas  ya sean de Buey  o Vacuno Mayor de calidad. Seguro que nuestro carnicero nos aconsejará lo más adecuado y en “Carnes Morán” encontraras el corte perfecto

Grosor: Lo recomendable son unos 5-6 cm.

Un chuletón ha de ser de un grosor adecuado, para que al cocinarlo, nos quede tostado por fuera y tierno/rosado en su interior.

Temperatura ambiente. Hay que sacar la pieza unos 30 minutos antes de su preparación para que se atempere. La temperatura de la carne influye mucho en el resultado final de textura y sabor.

No utilizar aceite. Usaremos la  grasa de la pieza de carne, para engrasar la plancha.

Plancha bien caliente.  Para cocinar en condiciones adecuadas, necesitamos temperatura alta. De esta manera se tostará por fuera y quedará tierno por dentro.

Vuelta y vuelta. Solo lo cocinaremos una vez por cada lado

El punto de la carne. Estas piezas, por ternura y sabor se toman poco hechas, pero como los gustos son muy variados. Si se quiere más pasada se volvera a pasar por la plancha pero ya con una temperatura más baja para que no se carbonice el exterior y se termine de hacer en el interior

Espectacular chuletón.

La sal solo al final.  Preferiblemente sal gorda o en escamas. Por el calor la carne adsorberá la necesaria.

¿Tienes tus propios trucos? Compártelos con nosotros.

¡¡Platos que nos unen!!

En gastronomía es frecuente buscar las diferencias entre los países o incluso entre regiones, en esta ocasión hemos querido investigar y descubrir “Los Platos que nos Unen

La Cocina y dieta Mediterránea une a los países de esta zona con ingredientes comunes preparados y aderezados de muy diferentes maneras.

Tenemos en común los pescados, carnes, legumbres, verduras, aceite…

Nos hemos dado una vuelta por la gastronomía de estas zonas, y hemos descubierto que existe un plato que se podía definir como la esencia de esta cocina y que está presente en diferentes países con pequeñas variantes: Mezcla de verduras (cebolla, pimiento, calabacín o berenjena, tomate…) aderezadas con aceite de Oliva.

Si, ¡¡has acertado!! El clásico PISTO y todas sus variantes:

Pisto manchego (Castilla-La Mancha): Cebolla, pimiento, calabacín, ajo y tomate.

Los puristas no ponen berenjena al pisto y si lo hacen lo denominan Pisto de berenjenas

Pisto Murciano: a los ingredientes anteriores le añaden huevo batido

Samfaina (Cataluña): Cebolla, pimiento, calabacín o berenjena y tomate.

Podríamos incluir la Escalivada. En este caso las verduras se preparan al horno.

Ratatouille (Francia): tomate, ajo, pimientos, cebolla, calabacín y berenjenas, y a veces también hinojo. La principal diferencia es que este plato suelen especiarlo más (tomillo, romero…) y según los más clásicos las verduras se deben asar por separado para que cada una adquiera su punto exacto.

Shakshouka, plato turco similar al pisto con huevo. (Cebolla, tomate, calabacín, huevos y especias)

Mousaka, aunque la versión más conocida es la griega (hecha con capas de carne picada de cordero, berenjena en rebanadas, y tomate, cubierto de una salsa blanca y horneado) es un plato tradicional de los Balcanes y el Medio Oriente hecho a base de berenjenas.

Briami griego, Plato tradicional griego que consiste en una cazuela de verduras al horno con calabacín, patatas, cebolla, tomates, entre otros.

Por supuesto estas recetas han ido evolucionando con la llegada de nuevos alimentos como por ejemplo “El tomate” que  no se empezó a incluir en nuestra gastronomía hasta el siglo XVII pues aunque llegó de América en el siglo XV se consideraba un fruto ornamental y no se atrevían a consumirlo.

Todos estos platos se complementan o pueden acompañar a carnes, pescados, huevos e incluso alguna legumbre.

¿Curioso? ¡No somos tan diferentes!

¿Has probado alguna de estas sugerencias? ¿Recuerdas recetas similares en tus viajes? Cuéntanoslo

 

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